Canal la cocina del tiempo

Yo fui dos veces a la luna

Mañana, 12 de marzo de 2011, cogeré mi coche a las 6:00 horas – hará unas horas que la luna, en cuarto creciente,  se oculto por el oeste – me dirigiré a Madrid, donde llegaré alrededor de las 12:00, daré un paseo por  sol, me tomaré una tortilla con salsa brava y luego de tomar un café partiré nuevamente sobre las 16:00 horas de regreso a Huelva. Sobre las 22:00 horas llegare a mi casa, me ducharé, cenare algo ligero y antes de ir a la cama a descansar veré la luna que se comienza a ocultar por el horizonte.

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Puerta del Sol

Al día siguiente, 13 de marzo de 2011, volveré a hacer lo mismo, los mismos horarios, quizá en Madrid cambien la tortilla con salsa brava por una ración de oreja a la plancha, pero por lo demás todo igual.

Después de 147 días haciendo lo mismo – el 6 de agosto de 2011 –  habré llegado al ecuador de mi viaje, romperé un poco mi dinámica y quizá me tome una hora más para comer dándome un pequeño homenaje por tratarse de mi cumpleaños. Aprovechare esa hora de retraso a mi regreso para ver a la luna un poco antes de ocultarse por el suroeste.

El día de año nuevo del 2012, cuando regrese por la noche a casa, después de  295 días, habré terminado mi viaje, sobre las 22:30 horas tendré frente a mí – en el oeste –  una luna casi en la misma fase creciente que el 12 de marzo de 2011, cuando inicie mi viaje.

En esto 295 días, habré recorrido diariamente algo más de 1.300 kilómetros. En las 7.080 horas,  que corresponden a esos 295 días, justo la mitad del tiempo la habré dedicado a conducir a una velocidad media de 108 km/h y el resto del tiempo lo habré dedicado a dormir y comer.  La distancia que habré recorrido al final de mi viaje son 384.400 kilómetros aproximadamente.

Este viaje solo lo puede hacer un lunático, que dedicaría 10 meses y medio a recorrer la misma distancia que hay entre la tierra y la luna, con el agravante que una vez hubiese llegado tendría que utilizar el mismo tiempo para hacer el  viaje de regreso, es decir, 21 meses en total.

Ahora haré un breve repaso a mi vida para llegar a la conclusión que soy un lunático: En los 25 años que viví en Madrid, teniendo en cuenta que vivía en las afueras, hacia una media de 85 kilómetros diarios, es decir, unos 775.625 kilómetros. Haciendo un rápido calculo mental se aproxima bastante al sumatorio de los cuenta kilómetros de los diversos coches que tuve mientras allí vivía.

–  ¿Entonces recorrí tantos kilómetros como ir a la luna y volver?,

–  Si, así es.

–  ¿Entonces he dedicado 21 meses de mi vida a estar subido en un coche para ir a trabajar?,

–  No, haz un poco de memoria…… y luego recalcula.

–  ¡Ah!, es verdad, mi velocidad media difícilmente llegaba a la mitad de los 108 km/hora que utilice en mi viaje a la luna. Entonces, ……¿Quieres decirme que en 25 años he estado casi 4 años sentado en un coche?.  ¡Coño!,…¡ entonces yo no he ido una vez a la luna, yo he ido dos!

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Glorieta Norte

Solo una cosa más, hoy 11 de marzo de 2011, hace 7 años justos que inicie mí salida de Madrid. Aquella mañana salí en un ave desde Atocha a las 7:30 horas de la mañana y media hora después me di cuenta que dejaría Madrid y ya solo volvería para tomar tortillas con salsa brava y raciones de oreja a la plancha. Ahora tengo esta puesta de sol por el oeste, justo la misma orientación por donde observo la luna algunas noches.

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