Canal la cocina del tiempo

Solomillo con gurumelos. Manuel Amaya y los gitanos de Huelva

Solomillo con gurumelos, el plato que se preparo en la sobremesa.

Media hora antes no podía imaginar que al día siguiente yo prepararía un solomillo con gurumelos, ni tampoco podía imaginar que de la sobremesa, esa costumbre incompatible con la prisa nacería este plato.

Como muchos viernes cerré la semana de trabajo como me gusta, cortando en seco. Esa costumbre que llevo años practicando; a las 3 de la tarde, con mi familia, a comer fuera y esa sobremesa que prácticamente no existe entre semana aparece, unas veces se habla más y otras menos, unas veces se pase por la playa y otras se buscan conchitas y caracolas, unas veces se hacen planes y otras veces se deshacen.

Como la tarde era esplendida que mejor que ir a la playa. Apenas nos habíamos sentando, menos el niño que ya andaba en la arena como un cochino en un charco, se escucho un cante, ¡qué bien suena!, la prudencia me sujetó a la silla, pero pasado un cuarto perdí la prudencia y allí encontré a Manuel Amaya cantándole al mar y al sol.

Una de las sobremesas más agradables que recuerdo desde que estoy en Huelva, en la que disfrute del sol, del sonido del mar y del arte gitano.

Solomillo con gurumelos, la maquina del tiempo.es

Solomillo con gurumelos

Si, esto está muy bien, ¿pero qué tiene que ver la sobremesa con el solomillo con gurumelos?, como en todas las sobremesas se habla y de allí surgió….

“el solomillo con champiñones, y la comida mas gitana que son los frijoles con hinojo, con garbanzos revueltos y papas,…. Y el bacalao, no al pilpil ni na, el bacalao con papa coño” (Manuel Amaya)


Al día siguiente me puse manos a la obra con lo que tenía por casa, mientras recordaba la tarde tan agradable que pase, como champiñones no tenia porque lo que hay ahora son los gurumelos, le di el taconazo a los champiñones.

Puse un poco de beicon sobre una sartén – con muy poco aceite –  y lo deje que se fuera haciendo.  En la misma sartén puse los trozos de solomillo cortados en rodajas y los  pase ligeramente por los 2 lados, dejándolos apartados.

Sobre ese  aceite hice un sofrito de ajos, cebolla y gurumelos (los gurumelos al final) y puse una cucharada pequeña de harina.

Luego añadí un chorreón de vino fino, medio vaso de caldo de pollo.  Añadí un poco de sal –  no mucha porque tenía la tensión un poquito alta de la tarde anterior – y lo deje consumir un poco.

Volví a poner el solomillo, lo suficiente para que se quedara hecho del todo.


Manuel AMaya y los gitanos de Huelva

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