Canal la cocina del tiempo

Solomillo con dos salsas. Un sueño

Había una vez un escritor que tenía un sueño.

Cansado, triste y con poco que llevarse a la boca, hacía tiempo que no conseguía escribir nada lo suficientemente bueno  para permitirse una vida holgada por encima de la subsistencia.

Un día venia de cobrar un pequeño encargo que poco le ayudaría, tal vez comprar algo de comida o quizá  un lápiz para seguir escribiendo, cuando encontró a una pequeña que dibujaba en la calle con un lápiz.

Él le dijo –  Que estás dibujando?

Ella le contesto –  Pareces cansado!

El escritor se sorprendió por la respuesta de la niña; dedicándole una leve sonrisa metió la mano en su bolsillo, saco las pocos monedas que llevaba y le compro un helado.

La niña le devolvió la sonrisa, cogió su lápiz y le dijo: Toma mi lápiz mágico, te permitirá soñar.

De vuelta a su casa el escritor, sin nada que llevarse a la boca, se sentó a escribir, pero la inspiración no llegaba, hasta que el agotamiento pudo con él y se quedo dormido sobre la mesa.

Un sueño, la maquina del tiempo.es

Un sueño

En ese momento el lápiz se desprendió de su mano y comenzó a escribir un sinfín de historias y aventuras, todo lo que escribía se iba convirtiendo en realidad:  fue limpiando su habitación, cambiando sus ropas, lavando y planchando y finalmente para saciar su hambre le preparo la comida…

Escribía el lápiz:

Estos filetes de solomillo ibérico  a la plancha, los acompañare de dos salsa de fruta, sus preferidas, una con naranja y otra con pera, las preparare de la misma manera, solo cambiando la fruta para cada una de ellas. Pondré a rehogar, sobre aceite de oliva,  un poco de cebolla muy picada, luego le añadiré la fruta cortada y finalmente le pondré mermelada de pera a una y de naranja amarga a la otra,  con dos cucharadas de azúcar y un medio vaso de cerveza, mientras voy removiendo hasta que estén listas.

Solomillo iberico con 2 salsas, la maquina del tiempo.es

Solomillo iberico con 2 salsas

Después de la comida, el lápiz,  comenzó a escribir un cuento. Un cuento sobre una niña que comía un helado en la calle, antes había estado dibujando, pero había regalado su lapiz…

El escritor comenzó a despertarse. Ya despierto, vio sobre la mesa el lápiz y el papel y se dijo para si: que sueño más curioso, escribiré sobre él,  y así comenzó las primeras líneas:

“Había una vez un escritor que tenía un sueño.

Cansado, triste y con poco que llevarse a la boca…….”

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