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Raya en Caldeirada – Julio Verne

Escritor de profundos conocimientos geográficos, viajero, apasionado por la tecnología y los avances de su época. Julio Verne es el fundador de la moderna literatura de ciencia ficción, o tal vez, escritor de literatura científica?,  anticipo con su pluma el submarino, el helicóptero, las naves espaciales y un largo etcétera de inventos del siglo XX.

En Veinte mil leguas de viaje submarino, el capitán Nemo – persona deslumbrante, desdichada, de grandes conocimientos geográficos y con gran inquietud científica, ¿el propio Verne? –  toma prisionero abordo  del Nautilus a un notable biólogo, su criado y un arponero,  haciéndoles un despliegue de sus conocimientos e inquietudes a través de los océanos, pero también , además, de describir la fauna marina deleita a sus invitados-prisioneros con numerosas referencias gastronómicas.

“Yo esperaba que apareciera el capitán Nemo, pero no lo hizo. Eran las cinco en el reloj.

Ned Land y Conseil regresaron a su camarote y yo hice lo propio. Hallé servida la comida, compuesta de una sopa de tortuga, de un múlido de carne blanca, cuyo hígado, prepa­rado aparte, estaba delicioso, y filetes de emperador cuyo gusto me pareció superior al del salmón.”

Hice honor a la comida que tenía ante mí, compuesta de diversos pescados y de rodajas de holoturias, excelentes zoó­fitos, con una guarnición de algas muy aperitivas, tales como la Porphyria laciniata y la Laurentia primafetida. Te­níamos por bebida un agua muy límpida a la que, tomando ejemplo del capitán, añadí algunas gotas de un licor fermen­tado, extraído, a usanza kamchatkiana, del alga conocida con el nombre de Rodimenia palmeada”

Yo, en el comedor del Nautilus tomaría un plato de raya en caldeirada y durante la comida permanecería mudo, dejando al Capitán Nemo mostrar su saber y visión de futuro,  interrumpiéndole, quizás, solo para mostrarle mi admiración por su creador.

raya en caldeirada, la maquina del tiempo.es

Raya en caldeirada

Se dejan los trozos de raya en un plato cubiertos de sal, mientras en una cacerola se hierve agua, con un chorro de aceite de oliva, laurel, patatas y una cebolla entera.

Cuando las patatas están blandas, se ponen los trozos de raya bajo el grifo y se le quita la sal, introduciéndolos en la cacerola y dejándolos hervir, dependiendo de su grosor, unos 5 – 10 minutos.

Se sirve la raya junto a las patatas y se pueden acompañar con mayonesa, pimentón o un chorreón de aceite.

En el Nautilus, obviamente adornaría el plato con unas algas y lo acompañaría de un vino blanco bien frio.

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Veinte mil leguas

No se había equivocado el canadiense. Un grupo de balis­tes, de cuerpo comprimido, de piel granulada, armados de un aguijón en el dorso, evolucionaban en torno al Nautilus, agitando las cuatro hileras de punzantes y erizadas espinas que llevan a ambos lados de la cola. Nada más admirable que la pigmentación de su piel, gris por arriba y blanca por de­bajo, con manchas doradas que centelleaban entre los oscu­ros remolinos del agua. Entre ellos, se movían ondulante­mente las rayas, como banderas al viento. Con gran alegría por mi parte, vi entre ellas esa raya china, amarillenta por arriba y rosácea por abajo, provista de tres aguijones tras el ojo; una especie rara y de dudosa identificación en la época de Lacepède, quien únicamente pudo verla en un álbum de dibujos japonés.”

He escogido este párrafo, para terminar este post, por hacer una descripción bonita, clara y elegante, con una redacción – para mi gusto – impecable  y  aprovecho, a modo anecdótico,  para referirme a los mencionados balistes

Pez Tambor, la maquina del tiempo.es

Pez Tambor

Entre la familia de los balistidae se encuentra el pez tambor (pez ballesta, tamborete o pejepuerco, como también se le llama). Un pescado de carne prieta, blanca, con un apéndice en el lomo a modo de arpón, que una vez subido es imposible bajar si no es rompiéndolo y que apretando en la parte interior de la base sobre un segundo apéndice insignificante cede sin ningún esfuerzo. Es tremendamente voraz con una dentadura vigorosa y una piel,…..una piel dura como la de  un tambor.  No es un pescado habitual en los mercados, pero resulta exquisito para freirlo, a la plancha o en adobo. Si alguna vez lo compráis pedir al pescadero que os lo arregle o de lo contrario estaréis entretenidos un buen rato.

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2 comments to Raya en Caldeirada – Julio Verne