Canal la cocina del tiempo

Lo mejor que puede pasar es no enterarnos

El pánico es una sensación que se produce como consecuencia de la percepción de una amenaza que puede causarnos una pérdida del bienestar.

Percibimos diariamente noticias adversas de nuestra situación y del entorno, y esto nos hace entrar en un bucle.

“Hace unos años percibí una sensación de agresión contra el bienestar, eso me hizo ser prudente. Un aumento del endeudamiento generalizado había propiciado la posibilidad de invertir  por encima de las posibilidades, el sistema disponía de la liquidez necesaria –  a precios razonables –  para facilitar el crecimiento económico, pero la irrupción de la crisis  freno en seco el modelo. Mi impulso natural fue reducir mi consumo centrándome en lo estrictamente necesario y así poder  crear un pequeño fondo de reserva. A partir de ahí la lucha se centra en reducir el endeudamiento a pasos agigantados.”

Prensa, la maquina del tiempo.es

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Una vez que perciba que los factores externos y el nivel de mi deuda deje de fomentar mi pánico comenzare a buscar – de manera lenta – la economía del bienestar mediante el consumo de aquellas cosas que están fuera del ámbito de la subsistencia.

La mayor incertidumbre tiene su argumento en mantener la fuente de ingresos, ahora bien, si mis ingresos provienen de una actividad que no es prioritaria para la subsistencia me encuentro que yo mismo estoy atentando contra mi fuente de generación de recursos.

Sí en el principio mi manera de actuar hubiese estado limitada por mis recursos propios, sin contar con el endeudamiento, o con un endeudamiento medido en plazo y cantidad mi situación ahora hubiese sido muy diferente.

Esta manera natural de operar no es más que un principio básico de subsistencia.

¿Qué ocurre cuando yo percibo que un Estado actúa de esta misma manera?

Lo primero que  entiendo es que no lo hacen como una respuesta natural  a un estimulo, sino que es una respuesta estudiada.

Gabinete de contabilidad. la maquina del tiempo.es

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Luego percibo  – y además ratifico con satisfacción – es que el dinero publico no se debe despilfarrar, pero es más se debe ir mas allá donde existen los abusos y en España los hay. Así, en este capítulo, satisfacción porque el esfuerzo de unos no debe servir para mantener a los que no aportan nada.

En cuanto a la reducción del déficit me confirmo por la parte que afecta al control del gasto, pero no sé hasta qué punto eso solo sirve para controlar o reducir déficit. Sin duda nos encontramos con una estructura sobredimensionada para los recursos que generamos, así  no queda otra que admitir con resignación que debemos vivir con lo que tenemos y que hay que devolver lo que no nos corresponde. Vivir por encima de nuestras posibilidades tiene un precio y  unas consecuencias.

Pero en esta situación el modelo tiene un crecimiento lento y quebradizo y si le añadimos el excesivo endeudamiento nos vamos a encontrar con la incertidumbre de mantener la fuente de ingresos. Sí con mi política de restricción voy a limitar mi fuente de ingresos, ¿entrare en un bucle antes que consiga hacer competitiva y eficiente la economía?

Esto es una reflexión fácil  y solo me falta un cabo por atar, yo manejo una información, la información pública, pero quien conoce toda la información, maneja una información más profunda,  más severa, aquella que nos hace incomprensibles medidas – a priori – desacertadas, esa información que me generaría una situación de pánico y me lanzaría nuevamente al principio del post.

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Esa información es la información que solo se conoce – a posteriori – cuando las consecuencias de las medidas han resultado nefastas, por eso, lo mejor que nos puede pasar es que nunca nos enteremos porque se tomaban esas medidas.

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