Canal la cocina del tiempo

El diesel

Es tan simple como decir “¡es un diesel!”,  y ante ese estimulo auditivo pueden existir multitud de interpretaciones dependiendo del contexto y de las personas.
Si yo, ante una pregunta, respondo es un diesel, cualquiera diría que me han preguntado por el motor de mi coche. ¿Pero cuál ha sido la pregunta?, podría haber sido, que te parece el actual campeón del mundo de Maraton?

El diesel, la maquina del tiempo.es

El diesel

Voy a proponer una prueba de ingenio, imaginamos que estamos en una reunión de empresa, el gerente, un consultor de Comercio exterior, el responsable de compras y el director financiero. Estamos valorando la incorporación de una persona para el área de expansión internacional y ante la candidatura de una persona se pregunta a uno de los asistentes que lo conoce, ¿y qué tal es este hombre?, la respuesta es: ¡es un diesel!

Ante esta respuesta se producen una serie de apreciaciones a borbotones, que transcribo a continuación:
P 1: ¿es lento?

R: No

P2: Entonces, porque lo dices?, porque gasta poco?

R: No

P3: Ah, porque es una opción duradera?

R: No lo sé, lo que quiero decir es que se trata de un tipo muy constante.

Si volvemos a leer las preguntas y las personas que intervienen en la reunión es muy fácil saber cuál es el papel de cada uno en la empresa:
Obviamente quien propone una candidatura para la expansión internacional es un consultor de comercio exterior y en su cabeza la valoración más positiva es que se trata de una persona que ante un escenario nuevo no va a desfallecer, que es constante.

El Gerente, se queda acojonado y es el primero que pregunta, pensando ¡no me estaran proponiendo un tipo que no de resultados inmediatos!

El director financiero, dejando al margen la posibilidad que sea Carl Lewis o el caballo del malo, piensa que esta historia nos puede salir cara y la vidano esta como para buscar financiación.

Y finalmente, el responsable de compras, acostumbrado a pelear garantías, piensa haber si este tío se nos va a ir en 2 días?

Y es que los refranes populares no son fruto de la casualidad sino de la experiencia, alguien dijo que “el habito no hace al monje “ , o si? y con esta breve reflexión podría afirmar que lo importante no son las respuestas sino las preguntas, porque las respuestas, dependiendo de cada persona podrían ser las mismas ante una pregunta distinta. Si la pregunta en la misma reunión hubiese sido, ¿Qué motor tiene tu coche?, creo, con toda seguridad que cada uno de los que allí estábamos hubiésemos vuelto a contestar lo mismo.

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