Canal la cocina del tiempo

Diario de un navegante II – Caldo y croquetas

Es raro que haya entablado cierta amistad con un hombre como este, incluso muchos días salgo antes de casa para hablar con él.

Hace unos días, que el  navegante (como quiere que le llame), me pidió la posibilidad de acompañarlo a la Rábida, quiere ver como se conserva el Monasterio. Yo he ascendido a acompañarlo, al fin y al cabo es mi lugar preferido de Huelva. Aunque no quiero ni pensar que mi mujer me vea con él en el coche, seguro que me hace ir a lavarlo luego,…Creo que no le voy a contar nada!

¡La verdad, es que este hombre es muy raro!, ha subido al coche y la sensación que ha tenido es la misma que hubiese tenido yo si hubiese subido en un platillo volante.

La Rabida. la maquina del tiempo.es

La Rabida

Hemos llegado al Monasterio y se ha quedado muy callado, casi no ha hablado. Se ha parado  frente a la puerta, por un instante su mirada observaba más allá de la fachada blanca, respiró profundamente  y me dijo: “Este instante, en este momento no significa nada,…..pero pasado un tiempo, incluso años, rememorar este instante será la puerta de entrada a la historia, quizás  imaginada, de lo que aquí ocurrió”

Ahora el que no habla soy yo, me he quedado pensando lo que ha querido decir y finalmente le he dicho, ¡anda vamos a entrar que te pago yo la entrada!.  Mi intención a sido buena, pero me parece  que la taquillera ha pensado lo mismo y solo ha cobrado la mía. Aunque el portero se ha pasado un poco, no solo no nos ha pedido su entrada sino que ni le ha mirado.

Al  entrar nos hemos quedado en el claustro de la portería y él ha comentado que ha cambiado mucho desde la última vez que estuvo aquí. Yo le he aclarado que esta es la zona más restaurada con lo del  V centenario, porque me imagino que no se refiere a las reformas del siglo XVII, o las del siglo XVIII después del terremoto.

La muerte de Colon. la maquina del tiempo.es

La muerte de Colon

Me ha preguntado sobre un lienzo, al oleo, de Jose Maria Rodriguez, del 1898 y  le he contestado que se llama “La muerte de Colon”,  de estilo barroco andaluz. Aqui ha permanecido mucho rato.

Luego ha seguido hablando de los Franciscanos, su austeridad, su humildad, de la cocina de los monasterios: Los monjes sirven las mesas,…. verduras y legumbres, algo de pescado, poco,  vino siempre, que alivia el espíritu,  y carne solo en las fiestas:  ¡esos caldos de gallina que resucitan a un muerto!

Y yo pienso para mi, ¡Coño, a mi este tio me pone los pelos de punta!, y le digo, pues un caldito de gallina o pollo debe estar de miedo, con su media gallina, unos dientes de ajo, un trozo de apio, unas hebras de azafrán, un trozo de costilla salada y una patata pelada, dejándolo a fuego una hora y media, luego lo colamos y le ponemos huevo duro picado, ¡en  los días de frio no hay mejor manjar!

caldo. la maquina del tiempo.es

Con la carne sobrante podemos preparar unas croquetas, con cebolla muy picada y un poco de perejil, rehogándolos en aceite y añadiéndole luego la carne picadita, unos trocitos de jamón  y un poco de caldo.

Disolviendo en 400 cl. de leche, 5 cucharadas de harina bien colmadas, que vamos añadiendo al sofrito hasta que  tome cuerpo y  lo retiramos del fuego, dejándolo reposar  en el frigorífico en una capa no muy gruesa.

Al día siguiente, se prepara un empanado con huevo y a la freidora, ¿Qué te parece?, le digo.

Croquetas. la maquina del tiempo.es

Croquetas

El navegante se para y me mira, sin hablar se  dirige al claustro Mudéjar….. “El monasterio de la Rábida,… en su claustro Mudéjar – La sopa gansa”

Share

Comments are closed.