Canal la cocina del tiempo

Carpaccio de Vieiras, acompañado de col, coliflor y brécol aliñados. Vittore Carpaccio, su verdadera historia

Carpaccio de vieiras, la maquina del tiempo

Carpaccio de vieiras

El origen del carpaccio parece que se encuentra en Venecia y según cuentan – de diferentes versiones, tantas como narradores nos atrevamos a replicar algo que hemos leído – parece que pudiera haber sido en honor del pintor Vittore Carpaccio, al que un cocinero imaginativo quiso honrar identificando su receta con su apellido, quizás por admiración a su obra, quizás por la similitud cromática entre la obra del artista y la del cocinero.

Si yo tuviera que renombra este carpaccio de vieiras, con los nombres de otros pintores venecianos, por similitud cromática quizá en lugar de un carpaccio” estaría hablando de un “Tiepolo de vieras” y si fuese por admiración de la obra posiblemente estaría  a punto de comerme un “Tiziano de Vieiras”.

Desde luego que la historia parece creíble o al menos resultona, aunque como todas las historias que no se sabe de donde salieron y además cada uno le vamos poniendo nuestro granito de arena al final saldrá una historia que no tiene nada que ver con su origen y que podría ser algo como esta particular visión que a mi se me ocurre:

Un reputado dueño de una trattoria veneciana, allá por el siglo XVI, convidó a comer a un  joven pintor  que acababa de volver de un viaje por oriente (lo que en cierto modo influencio el resto de su obra). El joven quedo maravillado por la mano que daba el cocinero a la comida y por la belleza de su joven esposa.

El apuesto creador situó su estudio cerca de la trattoria, a la que acudía a diario para deleitar los manjares que poseía el tabernero, entre ellos los de su esposa.

Sospechando el tabernero del excesivo cariño del “artista” a su familia no dudo en dar por finalizado este asunto, sin que eso le hiciera perder a su bella esposa:

–  Hoy le serviré un plato que he preparado pensando en usted y al que he bautizado con su apellido. Afinando mí ingenio para ponerlo en sintonía con mis cuernos he utilizado mi maestría con el cuchillo. Dijo el tabernero apoyando ambas brazos sobre la mesa donde esperaba el pintor con una mirada desafiante.

–  Vittore contemplo la visión de su muerte. (Hecho que le inspiraría mas tarde en su obra “la visión de San Agustín” sobre premonición de la muerte de San Bartolomé”.)

–  Con este cuchillo – continuo el tabernero – he cortado unas finísimas laminas del lomo del ternero que Guiseppe, el carnicero, conservaba por ser un magnifico y promiscuo semental. Así se lo serviré, ¡crudo!, rociado con pimienta negra picada, unas hojas de rucula, unas láminas de parmesano y un chorreón de aceite de la Toscana.

–  Vittore sintió el fin de sus días a manos del tabernero. (Momento que retrataría algunos años después en su obra “San Jorge y el dragon”.)

–  Este plato – prosigio el tabernero – servirá para recordarnos a ambos la profunda estima que a usted se le tiene en esta familia. Mi  esposa, abatida por su inesperada partida,  y yo lamentamos que tenga que mudarse de forma tan repentina a otra parte de la ciudad.

Hay quien dice que Vittore nunca llego a probar ese delicado manjar que lleva su apellido.

 

 

La vision de San Agustin

La vision de San Agustin

Carpaccio de Vieiras:

Ingredientes:

–  Vieiras

–  Lima

–  Naranja

–  Nuez moscada

–  Pimienta blanca picada

–  Sal

–  Cilantro fresco

–  Aceite de oliva

Preparación:

–  He usado vieira congelada para poder córtala en lonchas muy finas, usando un corta-fiambre mientras estaba todavía congelada.

–  La he dejado macerar durante 1 hora en zumo de naranja y lima (la proporción depende del gusto).

–  La he colocado en un plato, rociándola con un poco de nuez moscada, sal y pimienta blanca.

–  Finalmente le he puesto un poco de cilantro fresco picado y aceite de oliva.

–  Y la he acompañado con verduras cocidas (col, coliflor y brécol) aliñada con vinagre y aceite sobre el que he frito ajo en laminas y un poquito de pimentón.

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